Rafa Alkorta. Sport Brands 2.0

Baño de realidad en la India

28 julio 2017 En Actualidad 1 comment

Durante este mes de julio he decidido aportar mi granito de arena acudiendo a la fundación Vicente Ferrer en Anantapur como voluntario. El primer domingo que estuve allí fue un día de visitas a templos de la zona, con mi querido Rafa y su mujer Valeria. Ellos llevan aquí 18 meses, él trabajando en temas administrativos y ella impartiendo clases. Son fantásticos, están siendo unos anfitriones excelentes. Este domingo del que os hablo, además nos acompañó un conductor llamado Sina y un traductor, Cristeyher, que hablaba castellano mejor que yo.

Llegamos a la ciudad de Anantapur que está a tan sólo 5 kilómetros de la fundación, pero me dio tiempo a comprobar cómo es el tráfico aquí. Os daré sólo un dato, hay dos semáforos en toda la ciudad, es un concierto de claxons donde nadie para, es igual que haya un cruce o lo que sea, pero sorprendentemente nadie se enfada. Fuimos 8 personas en un tuc-tuc que es como un rickshaw pero con motor, yo iba en la parte de atrás que es completamente descubierta y agarrado a una barra, me sentí parachoques trasero por momentos. Fue divertido.

Ya el lunes comencé mi trabajo con los entrenadores de los equipos de fútbol de niños, en el centro deportivo que hay cerca de la fundación. Liderados por Mikel Llado, un chico de 28 años de Barcelona, llegó como voluntario y se quedó para organizar el fútbol aquí, un tipo fantástico. Dos horas de charla después con los entrenadores y con mi inglés de barrio, me di cuenta de la ilusión que tienen estos chicos por el fútbol, me escuchaban como si yo fuera a darles la fórmula mágica para ser los mejores y acabé convenciéndoles de que ellos sabían tantas cosas como yo.

Tras la sesión de entrenamiento vespertina quedé gratamente sorprendido del material que tenían, buenos balones, petos, conos, gym, hasta auditorium para conferencias, pequeños bungalows para entrenadores y jugadores. Pero a pesar de esto, no quiero olvidarme de algo que os cuento a continuación y que sirve para comprender cómo es la vida de los niños y niñas aquí: había un niño entrenando descalzo en un campo de tierra, le pregunté al entrenador que por qué no tenía botas como los demás, a lo que me dijo que en una semana estaban las botas nuevas para todos. Ese niño no se quejó en ningún momento de nada, entrenó descalzo con una sonrisa en la boca, alucinante.

El martes alteramos nuestra rutina ya que mi querido Mikel se marchaba a Barcelona y propuso una cena festiva, justo enfrente de mi bungalow… jamón, lomo y chorizo. También teníamos pizza, le di un bocado y por poco se me saltan las lágrimas de lo que picaba…  Normalmente los voluntarios, visitantes y la gente que trabaja en las oficinas desayunamos, comemos y cenamos juntos y la comida está dividida entre picante y no picante, así que está muy bien. Sin embargo, con aquella pizza no me avisaron.

Durante el día fui junto a unos visitantes a conocer algunos de los muchos proyectos que hace la fundación en toda esta zona (más o menos del tamaño de la provincia de Cáceres, para que os hagáis una idea). Día duro de muchas emociones, algunas tristes y necesarias pero muy satisfecho por darme cuenta de que todo lo que dona la gente a la fundación sirve para muchísimas cosas. Sobre todo para mejorar la vida de la gente que vive en una de las zonas más pobres de la India.

Uno de los ejemplos de ello es cómo se encuentra el hospital de pediatría de la fundación. Recibe a cientos de personas todos los días que no tienen dinero para ir al médico, estaba limpio y muy cuidado. También había una escuela para enfermeras, un centro para niños con parálisis cerebral, que cuando hemos llegado nos han recibido uniformados y cantando una canción, se nos saltaban las lágrimas…

También visitamos la Inclusive School, con chicos que aprenden idiomas, informática y que les enseñan a saber cómo ir a una entrevista para buscar trabajo. Se forman durante 11 meses y si les escucháis como hablan idiomas no os lo creéis. Por lo general son chicos con mucha presión por parte de sus familias porque en un puesto de trabajo de una empresa ganan en un mes, lo mismo que sus padre en un año. Imaginad por tanto la situación de presión, su familia depende de su valía y desempeño laboral.

Una visita especial fue la que tuvimos cuando visitamos a los paraolímpicos.  Han ganado varias medallas en olimpiadas, vimos dónde entrenan, dónde estudian, dónde duermen. Y lo hacen todo subvencionados, gracias a todos los que donáis dinero a la fundación.

Mi última visita del día fue un orfanato para niñas, algunas con VIH. Nos recibieron con un baile, súper cariñosas y constantemente atentas. Agradecidas por lo que tienen, despreocupadas por lo que les falta.

Continuará…

Rafa.

Comentarios

  1. Xabier Orueta dice:

    “Agradecidas por lo que tienen, despreocupadas por lo que les falta”… me ha gustado mucho esa frase Rafa. Gracias por compartir la experiencia en Anantapur con la Fundación Vicente Ferrer. Namaste!

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